"The time has come," the Walrus said, "To talk of many things: Of shoes—and ships—and sealing-wax— Of cabbages—and kings— And why the sea is boiling hot— And whether pigs have wings."
miércoles, 30 de julio de 2014
Harry Dean Stanton y la nada
Harry Dean Stanton es uno de esos actores que no convocan exactamente multitudes ni abultan taquillas por sí mismos. Pero también es de esos que suelen aportar categoría automática a una película con su sola presencia. No importa si se trata de bodrios clase B, ni cuán importante sea el rol que les toca jugar. Stanton tiende a marcar una impresión tan indeleble como sus aparentemente eternas arrugas.
Siempre me lo confundo con su contraparte británica en varios sentidos, John Hurt. Quizá sea que ambos comparten esa mezcla poco usual de talento perdurable y look cotidiano, transitado, o "weather beaten", como dicen por ahí. O porque ambos fueron parte de ese fogonazo irrepetible que fue Alien (1979), donde pudieron brillar en su papel de trabajadores mundanos transportados a una pesadilla futurista. Un guante de seda para el aire de Hombre Común que destilan ambos en la pantalla con una facilidad que engaña.
Volviendo a Harry Dean Stanton, que ya tiene 88 años. La famosa revista estadounidense Esquire lo entrevistó en 2008 y produjo un artículo inusual que se limita a enumerar una serie de reflexiones del actor. Astutamente se nos oculta el hilo conductor que las motivó, aunque no debe ser muy difícil de reconstruir. Tal vez el periodista sintió que toda pregunta era superflua; tal vez supuso que las frases lo decían todo.
Lo cierto es que Stanton demuestra estar a la altura de su estatus de culto y de su propio rostro curtido. Sus comentarios reflejan varios viajes internos.
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(Extracto)
Iglesias. Católicos. Judíos. Cristianos. Protestantes. Mormones. Musulmanes. Cienciólogos. Todos ellos son macrocosmos del ego. Cuando el hombre empezó a pensar que era una persona separada, con un alma separada, creó una situación violenta.
Todos quieren una respuesta. Creo que fue Gertrude Stein quien escribió: "No hay una respuesta, nunca hubo una respuesta, nunca habrá una respuesta. Esa es la respuesta". Es difícil de tragar, pero es la verdad última.
Estábamos haciendo la película A través del huracán (Ride in the Whirlwind, 1966) y Jack vino y me dijo "Harry, tengo este personaje para ti. Su nombre es Blind Dick Reilly y es el líder de la pandilla. Tiene un parche en el ojo y usa un bombín". Y después me dijo: "Pero no quiero que hagas nada. Deja que sea el vestuario del personaje el que actúe". Quiso decir: sólo actúa como tú mismo. Hago las cosas así desde entonces.
La percepción directa es su propia acción.
No sabes lo que vas a decir o pensar dentro de diez segundos. ¿Quién está al mando, entonces?
Yo también me gano la vida haciendo preguntas. Al actuar, haces preguntas.
No hay una respuesta a la pregunta de qué era lo que convertía a Paul Newman en un gran actor.
No, no tengo curiosidad sobre nada. Simplemente dejo que todo suceda.
No hay una respuesta para la existencia del estado de Kentucky. Nuevamente, estás buscando una respuesta y no hay ninguna.
Sólo me alimento para poder fumar y mantenerme vivo.
Los Diez Mandamientos. ¿Qué es eso? Eso es lo que hacen en el Ejército, darte órdenes. ¿"No matarás"? E inmediatamente nos dedicamos a matarnos; en masa.
La mayoría de la gente no habla de ello, a medida que envejece. Pero el impulso sexual cede. Ya no te motiva.
Me encantaría conocer a Gandhi. Y a Cristo. Estoy seguro de que sería un tipo interesante. Y muy distinto de lo que piensa mucha gente.
El vacío, la nada, son conceptos aterradores para la mayoría de las personas en este planeta. Yo mismo a veces sufro ataques de ansiedad. Conozco el miedo a ese vacío. Debes aprender a morir antes de morir. Te rindes, te abandonas al vacío, a la nada.
Ah sí, con Marlon hablábamos todo el tiempo de estas cosas. Una vez, por teléfono, me preguntó: "¿Qué piensas de mí?" Y yo le dije: "Creo que no eres nada". Y él "¡JAJAJA!"
¿Si hay una manera interesante de morir? ¿A quién mierda le importa? Ya estás muerto de todas formas.
Lo único que me da miedo es no saber cuánto tiempo va a continuar la consciencia después de que el cuerpo muera. Sólo espero no encontrar nada. Como era todo antes de que naciera.
¿Has entrevistado a alguien más que hable de estas cosas?
Espera, tengo que atender esta llamada. "Hey, hermano. Sí, fantástico. Sí, me está entrevistando un tipo de Esquire. Estamos hablando sobre nada. A esta altura ya lo tengo bastante empapado en nada. Ha dejado de hacerme preguntas".
Entrevista de Cal Fussman
Via | Esquire
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viernes, 18 de julio de 2014
Música de viernes: So geh'n die Gauchos
Atrás ha quedado un nuevo mundial de fútbol, y tengo que decir que estuvo entre los más entretenidos que recuerde. Muchas sorpresas, gran despliegue de habilidad en el campo, muchos momentos de tensión notable y definiciones de último minuto, y algunos resultados absolutamente shockeantes, con grandes potencias eliminadas de inmediato y equipos menores con sed de victoria; todos fueron elementos de una copa memorable que siguió cumpliendo y ofreciendo emoción hasta el partido final.
Otra cosa es cómo se vivió desde este rincón del mundo, y ahí aparecen las figuritas de siempre, que no por ser repetidas son más felices. El entusiasta básico local (i.e., no el fanático) tuvo que tolerar el show biz acostumbrado, hoy con la venia de haberse convertido en prioridad de Estado. Fue un mes ininterrumpido de parafernalia chauvinista, práctica sistemática de argumenta ad populum y pensamiento mágico y celebración desembozada de valores tribales, todo desfilando sin parar, 24/7 y con el dial clavado en "11" por cuanto medio de comunicación ha sido creado por la criatura humana, que hoy son muchos.
Ahí estaban Gillette y Claro en cada pausa de Youtube, apuntalando con voz cálida y cortina musical de crescendo épico las escenas en cámara lenta de fans en pleno rapto de euforia y/o llanto desconsolado, o de chiquitos agitando banderas -siempre una imagen conmovedora-, y explicándonos cómo el fútbol, entre otras sorprendentes cualidades terapéuticas, nos hace "mejores argentinos". Una afirmación un tanto extraña, pero cuando uno está inmerso en plena coprofagia acrítica inducida por marcas y corporaciones millonarias, ¿quién va a detenerse en mezquindades semánticas?
Además pasa en todo el mundo. Hasta aquí, eso.
Pero tal vez el residuo más tangible de este bombardeo incansable haya sido una cancioncita insidiosa dirigida a nuestros vecinos brasileros, que nació aparentemente como uno de esos salmos de cancha con melodía pop prestada y que terminó saltando a una fama fulminante. Empezó a salir hasta en la sopa Knorr. La cantaban chicos y gente grande, por poner un adjetivo. Y se hizo tan y tan popular que se convirtió en desafortunado himno de la copa 2014. Tanto fue así que hasta los granaderos se le animaron, por si los creativos de las agencias y los otros "creativos" detrás del pibe que nunca ganó un Mundial y su abuelo pornográfico no hubieran reforzado lo suficiente esa idea de patria=fútbol como lubricante, siempre increíblemente efectivo, para vender productos caros o ideas baratas.
Pero la suerte del cántico lo selló, por sobre todas las cosas, el ingrediente infaltable de tantas de nuestras producciones populares: la viveza criolla y la gastada. Una inocentada no habría pasado a mayores. Fue ese rasgo que nos hace tan adorables y, sobre todo, tan confiables cuando se trata de golpearse el pecho por el motivo que fuere, mucho más representativo que los paños coloreados. Ese rasgo que se brinda con tanta generosidad en un sentido unidireccional, pero que se rechaza con desprecio e ira cuando algún insolente pretende una devolución. ¿Qué quieren, loco? Hay que ser buenos en algo.
Los muchachos respondieron al llamado del mantra con presteza inusual, y en esa sí que le doy la razón a las hagiografías futboleras que destacan los beneficios para la unión del clan: ancianos y niñitos, vírgenes futbolísticos o barrabravas, oficialistas y opositores, se prendieron absolutamente todos.
Convendrá tal vez marcar posición. Para mí, aún entendiendo y aceptando de buena gana esta dramatización moderna, aún alentando a los 11 gladiadores que hoy pelean con pelota frente a nuestro coliseo virtual y agradeciendo -en el fuero íntimo- que estas cosas no se resuelvan ya sanguinariamente en la arena, el mayor gozo es descubrir que todo sigue siendo un juego. Por eso el deleite de las anécdotas que nos traen a tierra como, por ejemplo, enterarme de que Klose y Biglia, lejos del drama y la batalla, juegan tenis juntos todas las semanas. Por contrapunto, las líneas que dividen la realidad de la ficción y que inevitablemente se difuminarán frente al cóctel de pasiones e intereses económicos me generan una serie de cosas que van desde el desagrado al pavor, según se van revelando las distintas implicancias.
¿Qué pasa con la música, entonces? Pues que el popularísimo cantito de marras, como puntualmente reportaron los medios, se apropió de la melodía de ese temazo de Creedence, Bad Moon Rising. Y aunque el recuerdo de su versión futbolera me persiga ya de por vida, me parece que lo divertido, sobre todo en retrospectiva y viendo cómo terminó el Mundial, habría sido que alguno de sus cultores locales se hubiera detenido a examinar la letra del tema original, que terminó pisoteada bajo la xenofobia soft y de cabotaje; porque tal vez ese fan atento habría podido advertir una cualidad premonitoria detrás del tono apocalíptico. Che paren, ¿alguien entiende de qué habla? ¿No leyeron la quinta estrofa?
Hubiera estado bueno. Porque inevitablemente llegó el tiempo de la schadenfraude.
Unos días después de la derrota final, se armó un escandalete cuando un grupo de teutones demostró una insolencia doble: nos gastaron después de habernos ganado. Inaceptable. Eso no lo pueden hacer. Acá la gastada arranca desde mucho antes de ganar o siquiera competir; y se intensifica cuanto más sufre el rival a manos de otros. No sólo eso; participan políticos, jugadores, granaderos, medios grandes y pequeños, multitudes autoconvocadas. La gastada con nosotros es distinta, porque nos define. Es una expresión más de esa pasión de la que hablan las publicidades que tanta plata invierten para justamente definirnos.
(Paréntesis para una brillante escena de Community que en apenas 18 segundos recorre algunos de los clichés que los publicistas argentinos abrazan sin ironías a la vista).
Por eso el privilegio es unidireccional y nuestro. A nadie acá se le ocurriría aguar la fiesta con alguna mención de escrúpulos, prudencia, modales o tonterías por el estilo a lá Der Spiegel. ¿Cómo se va a poner la prensa en contra? Sería como tirarse contra el dulce de leche. Contra la pasión, el alma, la garra, etc. Y definitivamente no sería amar a Argentina o a la bandera. Sería, más bien, como que todo lo contrario.
Así planteado el asunto, es lógico que surjan defensores a la altura. Y no hablo de Garay, o Rojo. Como para dejar en claro la gravedad de la infracción, un famoso relator recientemente galardonado por su labor periodística respondió al agravio tildando a los insolentes, lisa y llanamente, de nazis. Así, se responde al límite cruzado con munición de igual tenor. No hay que ir con chiquitas cuando se jode con el fútbol, o lo que es lo mismo, la patria.
En suma, es muy posible que el fútbol, como dice Gillette, nos haga mejores argentinos. El tema es si nos hace mejores personas. Ahí el jurado todavía no volvió al recinto, pero cualquiera sea el veredicto seguro que el Mundial no tiene la culpa.
Bad Moon Rising
John C. Fogerty
I see the bad moon arising.
I see trouble on the way.
I see earthquakes and lightnin'.
I see those bad times today.
Don't go around tonight,
Well it's bound to take your life,
There's a bad moon on the rise.
I hear hurricanes a blowing.
I know the end is coming soon.
I fear rivers over flowing.
I hear the voice of rage and ruin.
Well don't go around tonight,
Well it's bound to take your life,
There's a bad moon on the rise.
Hope you got your things together.
Hope you are quite prepared to die.
Looks like we're in for nasty weather.
One eye is taken for an eye.
Well don't go around tonight,
Well it's bound to take your life,
There's a bad moon on the rise.
Don't come around tonight,
Well it's bound to take your life,
There's a bad moon on the rise.
viernes, 13 de junio de 2014
La vida según Zen Pencils
Un día de fines de 2011, el australiano Gavin Aung Than hizo un balance de su existencia y descubrió que ya se había aburrido lo suficiente con su carrera profesional como diseñador gráfico. Pocos meses antes de cumplir 30 años, hizo lo que le pareció más sensato: abandonar la estabilidad que le otorgaba su trabajo para dedicarse a lo que más le gustaba en el mundo, que era dibujar historietas. El resultado de esa decisión es el sitio Zen Pencils.
Zen Pencils no es un sitio de webcomics típico. Than dibuja páginas individuales que adaptan, recrean e ilustran frases, canciones, obras o experiencias de personas reales que por algún motivo lo inspiraron, o que marcaron su vida -y el mundo- de alguna forma. Por sus trazos pasan muchas personalidades que se han destacado en distintas ramas de las innumerables actividades humanas: arte, ciencia, política, industria, filosofía.
El denominador común de todas las historietas es que mueven a la reflexión y en general desde una perspectiva positiva, sin eludir la tragedia, o mejor dicho, utilizándola como trampolín para ese saldo esperanzador. De yapa, todas ellas funcionan perfectamente como degustación introductoria de pensamientos y obras que tal vez nos estaban pasando por el costado, invisibles e ignoradas.
A modo de muestra de las más de 100 adaptaciones que se pueden disfrutar en el sitio web de Zen Pencils, va esta pieza dedicada a Alan Watts y a una exhortación que, me imagino, el artista habrá tenido muy en cuenta.
Nota: el video con las palabras de Watts al que apuntaba el enlace del sitio fue removido de Youtube. Esta versión tiene subtítulos en español.
Via | Zen Pencils
Zen Pencils no es un sitio de webcomics típico. Than dibuja páginas individuales que adaptan, recrean e ilustran frases, canciones, obras o experiencias de personas reales que por algún motivo lo inspiraron, o que marcaron su vida -y el mundo- de alguna forma. Por sus trazos pasan muchas personalidades que se han destacado en distintas ramas de las innumerables actividades humanas: arte, ciencia, política, industria, filosofía.
El denominador común de todas las historietas es que mueven a la reflexión y en general desde una perspectiva positiva, sin eludir la tragedia, o mejor dicho, utilizándola como trampolín para ese saldo esperanzador. De yapa, todas ellas funcionan perfectamente como degustación introductoria de pensamientos y obras que tal vez nos estaban pasando por el costado, invisibles e ignoradas.
A modo de muestra de las más de 100 adaptaciones que se pueden disfrutar en el sitio web de Zen Pencils, va esta pieza dedicada a Alan Watts y a una exhortación que, me imagino, el artista habrá tenido muy en cuenta.
Nota: el video con las palabras de Watts al que apuntaba el enlace del sitio fue removido de Youtube. Esta versión tiene subtítulos en español.
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viernes, 6 de junio de 2014
Música de viernes: sólo para replicantes
Hace unos días hablábamos tangencialmente y no tanto de Blade Runner, así que me pareció adecuado darle continuidad al tema para este viernes musical, sobre todo porque muchos argentinos tenemos una relación especial con la música que compuso Vangelis para la película.
La historia de esta banda de sonido es algo extraña. Pese a que los fans la venían esperando desde 1982, no hubo ediciones oficiales en el circuito comercial hasta 1994. Para ese entonces, de todos modos, la figurita difícil ya había aparecido. En 1989 se editó el álbum-antología Themes, en el que se asomaba, casi con timidez y con un título tan apático como modesto, End Titles from Blade Runner.
Tal vez sea la afición argentina por ese tema en particular lo que hizo que Themes alcanzara el doble platino en nuestro país. El motivo de dicha afición, sin embargo, era absolutamente extra-fílmico.
Es que el End titles (o mejor dicho, la versión no oficial del tema recreada por la New American Orchestra) era la cortina musical de un clásico de la televisión local, Fútbol de Primera, dedicado al deporte de marras. La popularidad del programa conducido por Enrique Macaya Márquez hizo que la pieza, de ritmo enérgico y tambores implacables (hoy los péndex dirían "épicos"), pegara fuerte entre la audiencia y también –la magia de contar con apenas un puñado de canales disponibles– entre quienes miramos al fútbol con el interés que le dispensamos cotidianamente a nuestra flora intestinal.
Sucede que para fines de los '70 Evangelos Odysseas Papathanassiou había encarnado el éxito popular/comercial de lo que podemos llamar el sonido espacial, o spacey, a fuerza de experimentar con sintetizadores, ecos y melodías que muchas veces perforaban las fronteras de lo simplemente melancólico para entrar en mundos propios. Permítaseme el cliché de describir a Vangelis como un pintor de ondas sonoras que usaba el synth como pincel para plasmar paisajes hasta entonces arcanos para la criatura humana... y profunda, extrañamente inquietantes.
No es casual que Heaven and Hell haya sido parte indivisible de Cosmos, acompañando a las pinturas de Jon Lomberg. Es música que parece haber sido creada específicamente para subrayar las sensaciones, no necesariamente cómodas, que a uno lo asaltan cuando observa más allá de las estrellas.
![]() |
| La Vía Láctea según Jon Lomberg |
Tanto la mencionada Heaven and Hell, como Alpha, o como La Petite Fille de la Mer (compuesta para un documental de animales) parecen describir un espacio grandioso, pero también desolado; un universo habitado por un conjunto de cuerpos celestes impávidos y mecánicos donde lo que llamamos condición humana demuestra ser un accidente en lugar de la norma, como descubre El Principito en su búsqueda galáctica en pos de un sentir genuino.
Vangelis fue una elección interesante para Blade Runner, aunque no sé si llamarla enteramente exitosa. Quizás Scott buscaba justamente esa sinestesia para que articulara bien con el tono existencialista-trágico de la historia. Siempre pensé, de todos modos, que la tan querida End Titles desentonaba un poco en el contexto.
No es el caso de Rachel's Song. Para empezar, es parte de la banda de sonido pero no aparece en la película. Y es que aquí está el Vangelis melancólico por excelencia, pintando valles sombríos y picos recortados contra un cielo negro sobre un tic-tac de fondo sólo para revelar, al final, que todo es una maqueta.
miércoles, 21 de mayo de 2014
El samurai que reencarnó en un cangrejo
Es una mañana fría, húmeda y oscura la que cruzamos con Santi 13.7 mientras lo acompaño al subte que lo llevará al colegio. En el camino, me comenta que pronto tendrán evaluación de Ciencias Naturales y me pide que le explique un poco el concepto de selección artificial.
Como un gato que hubiera estado esperando agazapado el momento justo, con esa especie de alegría -¡por fin!- que sigue a todo aquello que encuentra la oportunidad indicada para transmitirse, en mi mente salta, instantáneo, el recuerdo que se conserva más vívido entre todo el acervo acumulado en los últimos 30 años; aquel que se refiere a la leyenda japonesa de los guerreros Heike y de los cangrejos que hoy llevan su nombre, ese recuerdo que adquirí a una edad impresionable y no muy lejana de la de mi hijo hoy, grabado a fuego mientras miraba en la TV una serie extraña y extrañamente maravillosa conducida por alguien llamado Carl Sagan.
El crustáceo en cuestión, conocido como cangrejo samurai, Heikegani o Heike, exhibe en su caparazón unas molduras que se asemejan mucho a los rasgos estilizados de un samurai enfurecido. ¿Cómo es posible, se preguntaba Sagan, que ese rostro tan reconocible hubiera llegado allí por sí mismo, sin intervención humana? Como respuesta, él apuntaba en efecto a la intervención humana, pero indirecta. La hipótesis es que los pescadores japoneses de hace unos siglos creían reconocer en estos animales al espíritu de los ancestrales guerreros Heike, y por lo tanto devolvían al mar los ejemplares que capturaban en lugar de consumirlos como al resto. El trabajo a partir de ese punto quedaba a cargo de las fuerzas naturales de la herencia, pero sólo tras esa preselección no premeditada.
Aunque personalmente la encuentre encantadora, me consta que esta explicación sobre la supervivencia del cangrejo Heike es, por supuesto, muy discutible y discutida. Pero no es el punto. Sea o no factual el mecanismo descrito, se trate o no de un caso más de simple pareidolia, la leyenda del cangrejo y su influencia en las actividades humanas posteriores sigue siendo una ilustración poderosa del principio de selección artificial, y del refinamiento que encara la naturaleza por sí sola cuando cuenta con tiempo para trabajar a sus anchas. Si los resultados de este trabajo nos parecen tantas veces inexplicables, hay que considerar que nuestra capacidad de aprehender las escalas de tiempo apenas abarcan unos cientos de años, y que pescar el sentido de una acción que se extiende por milenios nos resulta tan difícil como captar una melodía en un disco reproducido a revoluciones ínfimas.Sagan también usaba imágenes musicales para describir el universo y sus elegantes mecanismos. El capítulo de Cosmos en que aparece la historia del cangrejo Heike, Una voz en la fuga cósmica (One Voice in the Cosmic Fugue, 1980) era pródigo en imágenes memorables. Ahí aparecen también el calendario universal, las especulaciones sobre las íncreíbles criaturas que podrían habitar Venus -desgraciadamente, esto era antes de que se descubriera que la atmósfera de Venus es bastante inhóspita, nubes de ácido sulfúrico incluidas- y la extraordinaria, para ese entonces, animación computada sobre la posible evolución de las formas de vida terrestres.
No quiero extenderme en elegías sobre Cosmos o Sagan porque ya he hecho demasiadas como para sentirme cómodo, y la red rebosa de ellas; baste decir que con cada revisión de la serie a lo largo del tiempo he apreciado cada vez más no sólo el contenido, sino la forma en que éste era transmitido, en línea con mi creciente comprensión a lo largo de los años de la absoluta importancia que tienen las formas y los medios, que superan en longevidad e influencia a la mayoría de los fines.
La legión de admiradores que cosechó Sagan en todo el mundo, unidos a través de las distintas culturas por una experiencia común que se suele describir en términos relacionados con la inspiración, el despertar y hasta el cambio de vida, es testimonio vivo tanto de la naturaleza esencial de esta capacidad comunicativa, como de la acritud comparable de los métodos "didácticos" unidireccionales (tema insoslayable pero aparte es el del éxito que demostró ser el formato televisivo para la divulgación de las ciencias en la era pre-cable, que apenas más tarde continuarían acá programas como La Aventura del Hombre y un poco después El Mono que Piensa -- y ya que estamos, ¿alguien se acuerda de la promesa de aquella época, Roberto Cenderelli?).
Y hay un lindo e inesperado broche final para esta anécdota. Santi 13.7 quedó satisfecho con mi explicación y con el ejemplo, pero me tenía reservada una sorpresa. Cuando nos volvimos a ver en casa al final del día, me dijo entusiasmado, con la cara iluminada:
-¿Sabés de qué nos habló la profe? Del cangrejo Heike.
miércoles, 7 de mayo de 2014
¿Sueñan los androides con...Selfies?
Mi murciélago muerto del post anterior le recordó al amigo MAD el final de Blade Runner (1982).
Por pura casualidad, hoy me encuentro con esta serie de selfies capturadas por la actriz Sean Young mientras se estaba rodando la película. Las fotos la muestran muy divertida posando junto a algunos compañeros del elenco y el staff (aunque sólo puedo reconocer a Rutger Hauer y a un sorprendido/aterrado Harrison Ford).
En otras fotos aparece caracterizada como su personaje, la enigmática Rachel.
Para tomar estas instantáneas Young usó una cámara Polaroid, ese aparatejo maravilloso que en ese entonces no habrá representado la innovación que hoy encarna, digamos, Google Glass, pero casi. Salvo la low-res entrañable y un leve efecto difuminado de película setento-ochentosa, las fotos parecen haber sido sacadas ayer; testamento tal vez de la calidad de la máquina.
Más de 30 años más tarde, con todo el alboroto que arma todo el mundo con las selfies, me imagino a una Sean Young madura, donde sea que esté hoy, exhalando un suspiro, meneando la cabeza y diciendo "bah!".
El juego completo de 20 fotos puede verse en el sitio Retronaut.com, que es casi casi tan maravilloso como una Polaroid en los ochenta.
Via | Retronaut
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lunes, 5 de mayo de 2014
Murciélago en la ventana
Lo descubrimos temprano, al despuntar el día. Yacía sobre el compresor exterior del aire acondicionado.
Ya habíamos tenido ocasión de ver alguno buscando refugio en el lavadero, sobre todo en medio de esos temporales que últimamente parecen tan frecuentes en la ciudad. Esta vez no habíamos tenido viento o lluvias fuertes, pero ahí estaba. Acá arriba. Inmóvil.
Por la cola, podría ser un Taradira brasiliensis. Son chiquitos, así que tal vez no fuera una cría. Dicen que viven hasta 15 años. Me llamó la atención el pelo, en aparencia suave, apretado y corto; pardo, pero con un hermoso tono rojizo gentileza del sol de la mañana.
Pero sobre todo me llamó la atención la pose contemplativa. Como si hubiera parado un momento para descansar, con la cabeza entre los antebrazos, para una breve siesta antes de continuar volando y comiendo bichitos. Pero estaba muerto.
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